Cadena de “sí, y...” con micro-retos
Una persona inicia una frase absurda de proyecto; la siguiente responde comenzando con “sí, y...”, añadiendo una condición divertida, como usar una metáfora culinaria. Tres vueltas bastan para elevar la energía. Favorece turnos breves, celebra ocurrencias inesperadas y cierra destacando qué elemento se trasladará a la reunión formal. Mantén el ritmo con un temporizador visible; la brevedad alimenta el ingenio colectivo.